Sobre mí: cerámica artesanal en Barcelona,

fuego, barro y memoria

Soy ceramista en Barcelona y mi historia con la cerámica artesanal empezó donde menos lo esperaba: en la arqueología. Me fascinaba ver cómo, a través de fragmentos de cerámica, se podían datar y comprender yacimientos arqueológicos. Esos trozos de barro cocido, aparentemente frágiles, habían sobrevivido siglos. Y seguían hablando. Esa idea me atrapó: la cerámica como memoria, como huella, como un objeto capaz de permanecer cuando todo lo demás desaparece.

CERAMISTA ESPECIALISTA EN LA TÉCNICA MAYÓLICA

Por eso decidí formarme en serio. Estudié Cerámica en La Llotja (Escuela de Artes Aplicadas y Diseño, Barcelona)durante seis años. Allí aprendí desde la base: materia, técnica y paciencia. El barro te enseña a mirar distinto. Y el fuego, todavía más. Para mí, el horno no es solo un proceso: es el momento en el que una pieza termina de encontrar su carácter. El fuego marca, transforma, vitrifica y revela. A veces también te pone en tu sitio, porque en cerámica nadie lo controla todo (y menos los humanos, claro).

Llevo más de 20 años dedicada a este oficio y una parte esencial de mi camino fueron mis 17 años en un taller de azulejería tradicional en el barrio de Sants (Barcelona), donde me especialicé en mayólica, una técnica cerámica de origen antiguo (siglo XIII) que combina tradición, color y precisión. Fue una etapa intensa: aprender el oficio de verdad, entender los diseños históricos, trabajar el color, repetir, corregir, mejorar. Azulejo a azulejo.

A lo largo de los años he seguido ampliando recursos con cursos de raku, torno y técnicas de impresión sobre barro, además de explorar otras disciplinas artesanales como el vidrio o la madera. También he participado en exposiciones y colaboraciones, incluyendo proyectos en Barcelona como el antiguo Museo de Cerámica en el Palacio de Pedralbes, y exposiciones colectivas en el ámbito de la artesanía catalana.

Hoy, con mi proyecto Entre Rajoles, vuelvo al centro: crear piezas con alma, técnica y una intención clara. Cerámica hecha con las manos, con tiempo, y con una idea que no se compra: que lo que hago pueda durar.